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Elisabet Ibarra | centro de Psicología y Psicoterapia

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¿Amor u obsesión?

octubre 24, 2022 by Elisabet Ibarra Deja un comentario

Por un lado, tenemos la independencia emocional y en la otra la dependencia emocional. En ambos casos, no conviene inclinar la balanza hacia un solo sitio, lo más apropiado y saludable, es que puedas satisfacer la mayoría de tus necesidades emocionales y las que restan, recibas el apoyo de tu pareja, familiares y amigos. Esto es lo que se conoce como relaciones interdependientes.

Ahora bien, ¿Qué sucede cuando esto no ocurre?, ¿Qué sucede cuando eres una persona emocionalmente dependiente? Pues a continuación te hablaré más a fondo sobre la dependencia emocional y los síntomas que manifiestan las personas emocionalmente dependientes.

¿Amor u obsesión?

¿Qué es la dependencia emocional?

La dependencia emocional es un estado psicológico que se origina en las relaciones interpersonales. En estas relaciones, el individuo que es dependiente presenta una gran falta de autocontrol y sensación de gran malestar, cuando no se está cerca de la persona al que es dependiente.

Esta dependencia emocional puede ser transitoria, pero normalmente la persona que tiende a presentar dependencia emocional, repite este patrón de conducta durante toda su vida. Tanto en el plano sentimental, como en sus relaciones con familiares y amigos. 

Señales de que eres una persona emocionalmente dependiente

  • Miedo a la soledad y distanciamiento
  • Conducta sumisa
  • Baja autoestima
  • Ansiedad de separación
  • Síndrome de abstinencia tras la ruptura
  • Idealización de la pareja

Consecuencias de ser una persona emocionalmente dependiente.

Como la dependencia emocional hace que tu felicidad dependa de otra y te impide asumir la plena responsabilidad de tus sentimientos, te expone al dolor, preocupaciones, ansiedad, depresión e impotencia hacia ti mismo. Esto, a su vez, repercute en otras áreas como:

Problemas en las relaciones de pareja

La dependencia emocional no es un camino hacia una relación sana. La búsqueda constante de aprobación y atención de la otra persona, pero con sentimientos persistentes de inseguridad y dudas sobre tu relación, impedirán que se fortalezca y perdure el lazo que los une.

Además de esto, ser una persona posesiva, con celos desmedidos, que intente por medio del chantaje emocional controlar o manipular a otros, son rasgos que llevaran la relación al fracaso. Y eso también tienen consecuencias sobre la otra persona.

Aislamiento y pérdida de habilidades sociales

Tener relaciones tan tóxicas y absorbentes, puede provocar que te aísles y pierdas contacto con aquellos que te aman. Esta desconexión con el mundo exterior, genera la pérdida de habilidades sociales. A su vez, el aislamiento potencia tu crítico interior.

Destrucción del bienestar

Una persona que es dependiente, puede llegar a padecer estados de ánimo disfóricos o cambios de humor repentinos. Esto la convierte en una persona impredecible y difícil de manejar, expuesta al padecimiento de trastornos serios como la depresión, ansiedad y sentimientos de culpa excesivos.

Si eres una persona con dependencia emocional, debes de saber que romper estos patrones de conducta requiere tiempo y paciencia. Y siempre es bueno que puedas trabajarlo con un profesional de la psicología para sentirte arropado, seguro y guiado en el proceso.

Dado que es una de mis áreas de especialización a nivel académico y profesional, he topado con muchos casos de dependencia, y puedo asegurarte, que con el correcto trabajo es posible manejarlo y recuperar tu autonomía y paz mental.

Escríbeme si quieres contarme tu caso. Te ayudaré encantada.

Publicado en: Pareja, Relación tóxica Etiquetado como: complacer, pareja, terapia de pareja

¿Complaciente o demasiado complaciente?

agosto 22, 2022 by Elisabet Ibarra Deja un comentario

En los últimos años la palabra altruista se ha vuelto muy conocida y usada por la sociedad en general. Llegar a ponernos en el lugar de otros y anteponer las necesidades de terceros antes que las nuestras, es sin duda un acto que este mundo necesita.

Sin embargo, cuando el altruismo y la amabilidad se presentan en un estado de complacencia excesiva, he aquí cuando tenemos un problema. ¿Por qué? Y ¿Cómo saber si estás siendo demasiado complaciente? A continuación, te daré una guía para que logres hallar la respuesta a estas preguntas.

Complacencia ¿Qué es?

Las personas complacientes están dispuestas a hacer lo que sea necesario por lograr la felicidad de otros. Esta complacencia los lleva a poner en primer lugar las necesidades de otros antes que las suyas propias. Por tal razón, son conocidas por ser personas amables, agradables y serviciales.

¿Cuándo se es demasiado complaciente?

Cuando se es complaciente en demasía, no se realizan solo actos serviciales o de amabilidad, sino que se puede llegar a poner en peligro el bienestar propio, solo con tal de complacer a otros. Esta predisposición a ser tan serviciales, amables y agradables con las personas, los exponen entre otras cosas a tener problemas para defenderse, hacerse respetar por los demás y condicionan su felicidad y bienestar, a la necesidad de satisfacer a otros.

Este tipo de conducta es claramente perjudicial para ti. Puedes estar dando valor excesivo a las relaciones que tenemos con otros, por encima de la independencia personal. Y esta dependencia puede hacerte sentir preocupado por recibir la aprobación externa. Este hecho hace que seas vulnerable emocional y mentalmente. Sin contar que te expone a sentir irritación, agotamiento y desgaste.

Rasgos comunes de una persona demasiado complaciente

  1. El valor que tienes de ti mismo es el que te dan los demás: Si eres una persona en exceso complaciente la validación de los demás tienen demasiada importancia para ti. Esta es como el timón del barco de tu vida, por lo que la validación de otros te dirige. Es esta tendencia lo que puede llegar a llevarte a conductas poco saludables con tal de recibir la aprobación de otros. ¡Ten claro lo que mereces!
  2. Les cuesta decir NO: ¿Te cuesta negarte a conceder una petición o favor que una persona te pida? ¿Terminas aceptando incluso cuando no quieres hacerlo o te incomoda la petición? Esto es un acto común entre las personas demasiado complacientes,ya que tienen miedo a ser rechazadas, tener un confrontamiento o decepcionar a la persona. Esta incapacidad de decir NO, está impulsada por el deseo de no frustrar al otro o de no cumplir con sus expectativas. También puede deberse a que quieran sentir que agradan o que se les necesita o porque tienen miedo de ser vistos como egoístas o vagos.
  1. Miedo a ser juzgados. El miedo a ser juzgados es un rasgo de conducta de una persona complaciente. A quien le da miedo lo que otros pueden llegar a pensar o creer de él.
  2. Se disculpan con frecuencia: Este hábito de decir lo siento con demasiada frecuencia, no solo puede deberse a que seas una persona con tendencias a equivocarte, sino que pudieras estar llegando a ser muy complaciente con otros, a tal grado que te disculpas incluso de errores en los que no tienes ninguna responsabilidad.  Esta conducta es una manifestación de inseguridad y fragilidad emocional que te lleva a adoptar un papel de sumisión excesiva. En este sentido, tienes que tener claro que por muchos errores que uno pueda cometer, la realidad es que, en situaciones normales, nadie se la pasa infringiendo u ofendiendo a los que los rodean. Por lo que decir “lo siento” con frecuencia, no es un acto normal.
  1. Poseen baja autoestima: Las inseguridades, poco cofinancia, fragilidad emocional y tendencia a valorarte según lo que dicen otros, son una guillotina de autoestima. Estas fragmentan el autoconcepto de la persona y, por lo tanto, buscan complacer a otros, todo con el fin de poder llegar a ser aceptados por los demás.
  2. No son espontáneos con su forma de ser: Con el objetivo de llegar a ser aceptados por la persona o grupo que los rodea, la persona en exceso complaciente, llega a abandonar su personalidad natural a adoptar el comportamiento que tenga las personas que las rodean. Esto evita que sean sinceros y fieles a su forma de ser y como consecuencia tienen actos fuera de lugar o que realicen acciones muy alejadas de su personalidad.
  3. Tendencia a asumir o sentirse culpables: Esta culpabilidad es autoimpuesta y lleva a que la persona asuma las consecuencias de errores que ni siquiera cometió o asumir toda la culpa cuando es compartida. Además, tienden a sentirse culpables por acciones realizadas que no deberían de generar culpabilidad. Como por ejemplo rechazar una salida o planes con amigos.  

Conclusión

Si al terminar de leer este artículo notas que posees algunas o todas estas señales, es importante que te determines a hacer varios cambios en tu vida. Ya que, aunque ser amable o complaciente sin duda tiene aspectos muy positivos, para ti y para los que te rodean, desarrollar una conducta complaciente en exceso, llenará tu vida de estrés, carga excesiva, ansiedad y agotamiento.

Además, estarás corriendo una carrera tras el viento, pues, ¿Quién en realidad puede llegar a complacer a plenitud a todas las personas que lo rodean? Si, la respuesta es NADIE. Por eso, empieza a establecer límites, metas y prioridades y aprende a detectar cuando estás siendo amable y cuando estás siendo muy complaciente. Y si necesitas ayuda, escríbeme sin compromiso.

Publicado en: Familia, Pareja Etiquetado como: complacer, familia, pareja

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